Artículos de la Academia

La Esperanza de Shawshank - Sueños de Libertad

Shawshank Redemption (Sueños de Libertad en Argentina) nos muestra otra historia de superación, en donde Andy logra superar el infierno de una condena injusta. En su búsqueda por la libertad forma una gran amistad con Red, “el que consigue las cosas” dentro de la cárcel. Red al vivir tantas contrariedades en la corrupta prisión (Shawshank) se desalienta y afirma que la esperanza es algo peligroso, inútil en esos lugares, en esos momentos. Andy, quien recibe constantes golpes a lo largo de la historia, le asegura lo contrario: “Recuerda que la esperanza es una buena cosa, Red, tal vez lo mejor del mundo, y lo bueno jamás muere.”

La esperanza nos hace libres, nos lleva a la eternidad, nos mantiene serenos en la tempestad. Junto a la Fe y a la Caridad nos libera, especialmente cuando nos sentimos a oscuras, solos y sin fuerzas. Aunque física o interiormente nos veamos encerrados, siempre nos queda creer, esperar y amar. Como los santos y mártires, nos atamos a esta verdad tan fuerte.



Luchamos, caemos, nos volvemos a levantar…vivimos. Somos seres humanos y la vida tiene luces y sombras, cruces que nos llevan a Dios. Ese gran secreto de los cristianos, que encuentran sentido a su dolor. ¡Qué gran regalo! Me resuena la frase de Chesterton: “Mientras las cosas son realmente esperanzadoras, la esperanza es un nuevo halago vulgar: sólo cuando todo es desesperado la esperanza empieza a ser completamente una fuerza.” En la lucha, en la enfermedad, la muerte, la soledad, el dolor, se pone a prueba la virtud. Y también en las cosas ordinarias, los detalles pequeños de amor: levantarse a tiempo, estudiar lo que nos propusimos, mandar un saludo de cumpleaños, llevarle flores a nuestra amada.

Que brillante paradoja, propia de este autor, cuanto más desesperada la situación, más esperanzados tenemos que estar. Si no estás convencido de lo que estoy escribiendo, toma la historia del santo que tengas más cerca y leela. Qué curioso, todos los santos fueron las personas más alegres del momento y, sin embargo, tenían cruces que no alcanzamos a comprender. Todos eran realmente libres y todos tenían por seguro una cosa: somos hijos de Dios y, por lo tanto, nos espera el Cielo. Y entonces, ¿a qué le temes? Fomenta este sano “orgullo”, sos hijo de Dios.



Seguramente, como yo, hay algo que te cuesta, que no entendés y quisieras resolver en un abrir y cerrar de ojos, una prisión invisible que te ahoga. Pensas que se te viene el mundo abajo. Pero no es así, lo peor que nos podría pasar es la muerte e incluso en eso ya ganamos…después viene el cielo. Además, que esa contrariedad no opaque todo lo demás. Por eso, te invito a un sano ejercicio: empezar a agradecer las cosas que tenes, que recibiste, y vas a ver que al final no era todo tan oscuro. Tu familia, tus amigos, tu casa, el plato de comida que tenes en la mesa todos los días, ¡hasta tu cama! Agradece. Y vas a vivir esa filosofía de Robinson Crusoe que a Chesterton tanto le gustaba.



Y así termina el tip de la semana, a pesar de las tempestades, internas y externas, siempre nos queda creer, siempre nos queda amar y, por lo tanto, siempre nos queda esperar. Manteniendo una mirada esperanzadora hacia nosotros, los demás y el mundo. Dándonos la fuerza para comenzar y recomenzar, un día tras otro, un momento, una oportunidad.





Javert el Pardo

Bibliografía

Chesterton, G. K. La ética en tierra de duendes. Ortodoxia. Editorial Porrúa. México. 1998.

JUGLAR PRIETO

Lewis y el sentido trascendental de la vida

SR BOMBADIL

Historia de una Ida y una Vuelta